La Universidad Nacional de Catamarca presentó este martes, en el Rectorado, su flamante Portal de Transparencia Institucional, anunciado como una herramienta destinada a garantizar el acceso público a la información. Sin embargo, el portal no funciona, dejando expuesta una contradicción difícil de disimular entre el discurso institucional y la realidad.
La presentación se produjo pocos días después de que un informe del Índice de Transparencia de la Agencia de Acceso a la Información Pública revelara un dato alarmante: la UNCA obtuvo apenas 22,1 puntos sobre 100, ubicándose en el puesto 160 de 198 organismos nacionales evaluados y entre las seis universidades más opacas del país. Un resultado que pone seriamente en duda el compromiso efectivo con la transparencia que hoy se intenta exhibir.
Según el relevamiento oficial, durante los dos primeros trimestres del año la UNCA figuró entre los organismos nacionales con menor nivel de acceso a información sobre su funcionamiento administrativo. La evaluación analizó aspectos clave como la disponibilidad, claridad y accesibilidad de datos sensibles para la sociedad: sueldos de autoridades y empleados, nómina de personal, compras, ejecución presupuestaria y auditorías. En la mayoría de estos ítems, la casa de altos estudios mostró un desempeño claramente deficiente.
El bajo rendimiento no es un dato aislado. En la clasificación general, la Universidad Nacional de Catamarca solo supera a las universidades de Lomas de Zamora, del Alto Uruguay, Madres de Plaza de Mayo, La Rioja y Guillermo Brown, consolidándose como una de las instituciones con menor nivel de transparencia del sistema universitario nacional.
Pese a este panorama, durante el acto de presentación se destacó que la UNCA se encontraría entre las universidades que más información aportan en formato dataset a la Auditoría General de la Nación. En ese marco, el rector Oscar Arellano afirmó: “Nuestra universidad está enviando información permanentemente a la AGN”, remarcando un supuesto compromiso institucional con la transparencia.
No obstante, el contraste entre esa afirmación y los resultados del índice oficial —sumado a un portal que se anuncia pero no funciona— deja abierta una pregunta inevitable: ¿se trata de un verdadero cambio de paradigma o de un gesto tardío y meramente formal para maquillar una gestión cuestionada por su falta de apertura? Por ahora, los números y los hechos parecen inclinarse claramente por la segunda opción.
Fuente: San Fernando Digital


