
La familia del bebé que nació sin vida y cuyo féretro fue entregado vacío decidió romper el silencio y brindar su versión de los hechos, en un caso que expone presuntas irregularidades de extrema gravedad dentro de la Maternidad Provincial 25 de Mayo. La denuncia apunta directamente contra una asistente social y una psicóloga del centro de salud, quienes —según el testimonio— aseguraron haber colocado el cuerpo del bebé dentro del cajón.
La hermana de la madre fue quien relató la secuencia de hechos que derivó en una situación tan dolorosa como inexplicable. Según detalló, la madre recibió el alta médica el 31 de diciembre, y en ese momento se encontraban presentes personal de la Maternidad, un camillero, representantes de una empresa fúnebre y personal de la Municipalidad de Paclín.
De acuerdo con su testimonio, ambas ingresaron a la morgue para ver al bebé. “Estaba en la camillita, ella lo vio”, relató. Sin embargo, el momento se volvió confuso y traumático cuando comenzaron los trámites administrativos. La mujer afirmó que a su hermana le hicieron firmar documentación mientras aún se encontraba en estado de shock, y que incluso se produjo un error con planillas ya firmadas que indicaban, de manera incorrecta, la recepción previa del féretro por otra empresa fúnebre.
En medio de esa situación, surgió una discusión sobre quién debía soldar el cajón. El operario de la empresa fúnebre sostuvo que esa tarea no era de su competencia, mientras que la asistente social insistía en que debía hacerlo. Finalmente, el trabajador se retiró momentáneamente a buscar los elementos necesarios para realizar el sellado. En ese instante, según el relato, el cajón se encontraba sobre una camilla y el cuerpo del bebé estaba aún a un costado.
La hermana de la madre explicó que salió de la Maternidad para despedirse de su familiar, quien regresaba a la localidad de Palo Labrado, en Paclín. Al volver a la morgue, coincidió con el regreso del empleado de la empresa fúnebre. Fue entonces cuando ocurrió el hecho central de la denuncia.
“Cuando él preguntó ‘¿dónde está el cuerpito?’, la asistente social y la psicóloga dijeron rápidamente: ‘No, ya está, ya lo guardamos nosotros en el cajoncito. Cierren no más’”, aseguró. Según su testimonio, el cajón ya se encontraba tapado, por lo que el trabajador procedió a soldarlo sin verificar su contenido. “Yo también me confié”, admitió.
El drama se profundizó cerca de dos semanas después, cuando la empresa fúnebre se comunicó con la familia para informarles que el cuerpo del bebé continuaba en la Maternidad. La noticia cayó como un golpe devastador. La mujer cuestionó duramente a las autoridades del hospital por no haber dado aviso inmediato ni haber reconocido el error.
“Nunca nos llamaron para decirnos ‘nos equivocamos, el bebé está acá’”, afirmó. También relató que el operario de la funeraria se presentó posteriormente para pedir disculpas, reconociendo que su error fue no haber abierto el cajón antes de sellarlo, confiando en la palabra del personal de salud.
La familia exige ahora una pronta solución para que el cuerpo del bebé sea entregado y pueda ser despedido como corresponde, y reclama que se esclarezcan los hechos y se determinen responsabilidades. El caso del féretro vacío no solo profundizó el dolor de una familia atravesada por una pérdida irreparable, sino que abrió serios interrogantes sobre los protocolos, los controles y el trato humano en una institución sanitaria pública.
Fuente: San Fernando Digital

