
Un nuevo y preocupante incidente se registró en horas de la noche en el pabellón N°07, sector sur, cuando un presunto foco ígneo en una celda derivó en una intervención de emergencia, un intento de agresión con arma punzante y la aplicación de fuerza por parte del personal penitenciario.
El hecho ocurrió alrededor de las 23:20, cuando el celador del sector activó una alerta sonora —mediante silbato— al detectar humo proveniente de la celda N°06, donde se alojan los internos Velázquez y Moya. De inmediato, el personal de guardia interna puso en marcha el protocolo contra incendios, utilizando una manga e hidrante para sofocar el foco.
Según una fuente a la que tuvo acceso San Fernando Digital, el incendio no llegó a desarrollarse plenamente, limitándose a la emanación de humo grisáceo. Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando se solicitó la intervención del Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (G.O.E.P.) para la extracción de los internos.
En ese contexto, y siempre de acuerdo a la versión de nuestra fuente, al momento de impartirse la orden para que los internos se ubicaran en una esquina de la celda, Moya habría reaccionado de manera violenta, abalanzándose sobre el personal con un elemento punzante en su mano derecha, presuntamente con intenciones de agredir.
Ante esta situación, los agentes penitenciarios hicieron uso de la fuerza “de manera racional” —según se consignó— con el objetivo de neutralizar la amenaza. En medio del procedimiento, y en un escenario ya afectado por el agua utilizada para sofocar el foco ígneo, el interno Moya resbaló, sujetando a Velázquez y provocando la caída de ambos contra una cama.
Una vez controlado el episodio, los internos fueron trasladados al sector de sanidad, donde el enfermero de turno, constató que Velázquez presentaba enrojecimiento en la zona costal bilateral, mientras que Moya exhibía lesiones similares en la región costal y además en el cuello, lado derecho.
Posteriormente, se le tomó declaración a Moya a fin de que explique los motivos de su conducta, aunque no trascendieron detalles sobre su descargo. Finalmente, ambos internos fueron reubicados en su pabellón de origen.
El episodio, que combina un principio de incendio con un cuadro de violencia directa, vuelve a encender alarmas sobre las condiciones de detención, los niveles de conflictividad interna y los mecanismos de intervención del personal penitenciario. La reiteración de hechos de estas características expone un escenario de alta tensión dentro de las unidades carcelarias, donde los límites entre control, violencia y supervivencia institucional parecen no importarles a los funcionarios de turno.
Fuente: San Fernando Digital

