La causa que investiga la brutal agresión sufrida por el oficial ayudante Maximiliano Ponce Nieto sumó en las últimas horas un avance significativo con la detención de un policía en actividad, señalado como uno de los presuntos responsables del ataque que dejó a la víctima internada en terapia intensiva y con lesiones de extrema gravedad.
Por disposición de la Fiscalía de Instrucción, a cargo del fiscal Facundo Barros Jorrat, fue arrestado el oficial ayudante Ignacio López, de 24 años, quien quedó formalmente vinculado a la investigación penal que busca esclarecer las circunstancias en las que Ponce Nieto resultó severamente herido.
El estado de salud del efectivo agredido continúa siendo crítico y con pronóstico reservado. Según información brindada a San Fernando Digital, en las últimas horas su cuadro clínico presentó un agravamiento, con una inflamación facial severa y la aparición de líquido por uno de los oídos, una situación que encendió la alarma del equipo médico.
Ponce Nieto presenta triple fractura de mandíbula, fractura de cráneo y coágulos intracraneales, lesiones que —de acuerdo con los profesionales que lo asisten— no serían compatibles con una simple caída de motocicleta, versión que inicialmente habría intentado instalarse tras el hecho.
La pareja del oficial herido radicó dos denuncias penales en la Unidad Judicial N°5, apuntando contra efectivos de la Comisaría N°2, dependencia en la que prestan servicio los presuntos agresores. En su presentación, relató que el hecho tuvo origen en un conflicto previo ocurrido durante una reunión informal entre policías, realizada como cierre del año.
Según la denuncia, tras una discusión durante ese encuentro, se pactó una cita posterior en inmediaciones de la avenida Güemes Oeste con la supuesta intención de “resolver el problema”, lo que derivó —siempre de acuerdo a la acusación— en una golpiza grupal.
Poco después de ese encuentro, Ponce Nieto fue trasladado de urgencia al Hospital San Juan Bautista, donde ingresó en estado de coma, y posteriormente derivado a un sanatorio privado, donde permanece internado desde la madrugada del jueves.
En el marco de la investigación, la Justicia ordenó el secuestro y análisis de registros fílmicos de cámaras de seguridad ubicadas en la zona donde habría ocurrido la agresión, con el objetivo de reconstruir la secuencia de los hechos y determinar la participación de otras personas.
La denunciante sostuvo que, además del oficial detenido, otros efectivos —entre ellos una mujer policía— habrían intervenido en el ataque, y denunció un presunto intento de simular el hecho como un accidente vial para encubrir lo sucedido.
La causa continúa en etapa investigativa y no se descartan nuevas imputaciones a medida que avance la producción de pruebas. Mientras tanto, el caso genera fuerte impacto dentro de la fuerza policial y vuelve a poner bajo la lupa episodios de violencia interna y posibles maniobras de encubrimiento.
Fuente: San Fernando Digital


