Cada 25 de septiembre se celebra el Día Mundial del Farmacéutico, una fecha impulsada por la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) que coincide con el aniversario de la creación de la organización, fundada en 1912. Para 2026, el lema elegido es “Empoderar a los farmacéuticos para futuros más saludables”, con el objetivo de destacar su aporte a la prevención, el acceso a la atención y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
Aunque muchas veces se asocia su tarea principalmente con la entrega de medicamentos, su función abarca también la orientación sobre el uso correcto de los tratamientos, la detección de posibles problemas relacionados con la medicación y, según el sistema sanitario de cada país, distintas actividades de prevención y seguimiento.
La Organización Mundial de la Salud señala que el rol del farmacéutico evolucionó en las últimas décadas y, en distintos lugares, incluye servicios destinados al manejo de enfermedades crónicas, vacunación y otras acciones de atención directa a los pacientes.
Un profesional clave para el uso seguro de los medicamentos
Errores en la prescripción, preparación, dispensación, administración o seguimiento de un tratamiento pueden ocasionar daños evitables. La OMS advierte que una parte importante de los eventos adversos prevenibles durante la atención sanitaria está vinculada con los medicamentos.
Por eso, la organización impulsa la estrategia “Conocer. Comprobar. Preguntar”, que promueve que tanto los pacientes como los profesionales de la salud participen activamente en el uso seguro de los tratamientos. Los farmacéuticos forman parte de ese circuito, desde la dispensación hasta el seguimiento y la detección de posibles reacciones adversas.
Entre sus tareas también se encuentra brindar información sobre cómo utilizar un medicamento, cuáles son sus precauciones y qué hacer ante determinadas dudas o efectos no deseados.
El desafío de fortalecer su lugar dentro de los sistemas de salud
La campaña internacional de 2026 pone precisamente el foco en ese punto. La FIP sostiene que empoderar a los farmacéuticos implica brindarles las competencias, el reconocimiento y las condiciones de trabajo necesarias para responder a necesidades sanitarias cada vez más complejas.
La organización destaca además la importancia de contar con legislación adecuada, formación basada en competencias, financiamiento sostenible e integración efectiva dentro de los equipos de salud.
La profesión se encuentra en un punto de transformación atravesado por el envejecimiento poblacional, el aumento de las enfermedades crónicas, la digitalización y nuevas demandas de atención.
Fuente: Airevision


