
El concejal Diego Martín Figueroa expresó su profunda preocupación ante la falta de promulgación e implementación de normas destinadas a prevenir la muerte súbita y garantizar la presencia de desfibriladores externos automáticos en los espacios deportivos de la ciudad.
“No estamos hablando de una problemática nueva ni de una necesidad que el Municipio desconociera. En 2018, el Concejo Deliberante sancionó la Ordenanza N.º 7247, que disponía la colocación de desfibriladores externos semiautomáticos en todos los polideportivos municipales.
En 2021 se sancionó la Ordenanza N.º 7994, que establecía un sistema integral de prevención de la muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público. Sin embargo, ambas aparecen en el Digesto Municipal como no promulgadas y sin vigencia”, señaló Figueroa.
La Ordenanza N.º 7247 establecía expresamente que la Municipalidad debía proveer un desfibrilador en cada polideportivo municipal, conservarlo en condiciones de funcionamiento y capacitar, como mínimo, al veinte por ciento del personal. Además, determinaba que el dispositivo debía encontrarse accesible para permitir la desfibrilación en menos de cuatro minutos.
Por su parte, la Ordenanza N.º 7994 contemplaba la creación de espacios cardioprotegidos, la instalación de desfibriladores externos automáticos, su correcta señalización y mantenimiento, la capacitación en reanimación cardiopulmonar y la elaboración de registros y estadísticas sobre muerte súbita.
“Resulta difícil comprender que normas vinculadas directamente con la posibilidad de salvar una vida hayan permanecido durante años sin ser promulgadas ni aplicadas. La prevención de la muerte súbita no puede quedar archivada ni depender de la buena voluntad ocasional de las autoridades”, manifestó el concejal.
Figueroa recordó los distintos episodios ocurridos durante actividades deportivas en Catamarca, entre ellos los fallecimientos de Elio Díaz, Misael Bayón, Víctor Gerardo Casimiro, Pedro Alcántaro Cruz, Ramón “Piojo” Vera y Gonzalo Martín Acosta. Algunos de esos casos también dejaron expuestas demoras en la llegada de ambulancias, ausencia de cobertura médica o traslados realizados sin los medios adecuados.
“No podemos afirmar que todos esos desenlaces se hubieran evitado con un desfibrilador, porque cada caso tiene circunstancias médicas particulares. Pero sí sabemos que, ante determinados paros cardíacos, disponer inmediatamente de un DEA, aplicar maniobras de RCP y activar correctamente la cadena de supervivencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, explicó.
El edil también remarcó que el costo de los equipos no representa una erogación imposible para el presupuesto municipal. Como referencia, un desfibrilador externo automático ofrecido actualmente en el mercado minorista tiene un valor aproximado de $2.400.000, sin perjuicio de que una adquisición pública conjunta podría obtener mejores condiciones y precios.
“No estamos hablando de una obra millonaria ni de una tecnología inaccesible. Estamos hablando de equipos cuyo costo resulta reducido frente a los recursos que administra el Municipio y, sobre todo, insignificante frente al valor de una vida. La falta de presupuesto no puede convertirse en una explicación automática cuando existen prioridades que son literalmente vitales”, sostuvo.
Figueroa presentó un nuevo proyecto de ordenanza que crea un régimen de participación público-privada para la provisión, instalación y mantenimiento de desfibriladores externos automáticos en clubes e instituciones deportivas de San Fernando del Valle de Catamarca. La iniciativa contempla la adquisición municipal, donaciones, aportes privados, capacitación gratuita y mantenimiento periódico de los equipos.
“Presentamos una alternativa que ni siquiera exige que todo el esfuerzo recaiga exclusivamente sobre el Municipio. Proponemos articular con clubes, empresas, comercios y particulares para avanzar progresivamente. Lo que no podemos aceptar es que, después de dos ordenanzas sancionadas y varios episodios trágicos, la respuesta vuelva a ser la indiferencia o el archivo”, expresó.
Finalmente, el concejal pidió que el nuevo proyecto reciba tratamiento y que, en caso de ser aprobado, no corra la misma suerte que las ordenanzas anteriores:
“Espero que esta iniciativa no vuelva a quedar sin promulgación. Cuando una norma procura dotar a nuestros espacios deportivos de herramientas capaces de salvar vidas, no promulgarla, no reglamentarla o no ejecutarla deja de ser una simple demora administrativa. Se convierte en una omisión grave frente a un riesgo conocido, reiterado y evitable. Cada día sin desfibriladores, sin capacitación y sin protocolos adecuados es un día en el que seguimos llegando tarde”.
Fuente: San Fernando Digital

