
La playa de Copacabana, en Río de Janeiro, fue escenario de una noche histórica para la música latina. Shakira protagonizó el show más grande de su carrera al convocar a cerca de dos millones de personas en un recital gratuito que combinó despliegue tecnológico, invitados especiales y un recorrido por más de tres décadas de trayectoria.
El concierto, enmarcado en su gira “Las mujeres ya no lloran”, se convirtió en uno de los eventos musicales más masivos del año y en un hito para la artista colombiana, que reafirmó su vigencia global con una convocatoria sin precedentes.
Desde su aparición en el escenario —montado sobre una estructura de gran escala frente al mar— la cantante desató la euforia del público. Vestida con los colores de Brasil y con un imponente despliegue visual que incluyó drones y pantallas gigantes, el show comenzó con una energía arrolladora.
Durante más de dos horas, Shakira repasó sus grandes éxitos, desde clásicos como “Estoy aquí”, “Inevitable” y “La tortura”, hasta hits globales como “Hips Don’t Lie” y “Waka Waka”, además de canciones de su etapa más reciente. El repertorio reflejó la evolución de su carrera y logró conectar con distintas generaciones de fanáticos.
Uno de los momentos más destacados fue la participación de artistas brasileños de primer nivel. Figuras como Anitta, Caetano Veloso, María Bethânia e Ivete Sangalo se sumaron al escenario, aportando identidad local a una noche de alcance internacional.
Además de la música, el show tuvo un fuerte componente emocional. La cantante se dirigió al público en portugués en varias ocasiones y destacó su vínculo con Brasil, país que —según recordó— la marcó desde sus inicios.
Fuente: Airevision

