
Un grupo de turistas que participó de una excursión al Balcón de Pissis el pasado 28 de julio emitió un duro comunicado en el que cuestiona con severidad el accionar de la empresa Noche y Día Turismo, tras permanecer varados durante aproximadamente doce horas en plena cordillera.
Según relataron los pasajeros, la actividad —ofrecida de manera opcional y coordinada por un representante de la firma— se desarrolló en condiciones que calificaron como “extrema incomodidad, incertidumbre y preocupación”, al quedar detenidos en camionetas 4×4 que, aseguran, no contaban con el equipamiento necesario para enfrentar imprevistos climáticos o situaciones de emergencia.
Si bien los turistas reconocieron que este tipo de excursiones pueden implicar riesgos y eventualidades, apuntaron directamente contra la organización del viaje y la capacidad de respuesta ante la contingencia. En ese sentido, denunciaron falta de previsión, ausencia de elementos adecuados y una marcada desorganización, lo que —según expresaron— agravó la angustia de quienes se encontraban en el lugar.
Uno de los puntos más sensibles del reclamo radica en la advertencia que, de acuerdo al testimonio de los afectados, habrían realizado pobladores de la zona respecto a las condiciones climáticas adversas de ese día. Esta situación abre interrogantes sobre la evaluación de riesgos previa a la excursión y la decisión de avanzar con una actividad que, según conocedores del terreno, no era recomendable.
El malestar se profundizó aún más tras el episodio, ya que —siempre según el comunicado— no hubo por parte de la empresa ninguna explicación formal, pedido de disculpas ni instancia de contención hacia los pasajeros. Tampoco se habría ofrecido algún tipo de compensación por los perjuicios ocasionados.
Para los turistas, esta actitud evidencia una “preocupante falta de responsabilidad” y deja entrever que los criterios económicos habrían prevalecido por sobre la seguridad de las personas. En ese marco, exigieron una respuesta formal por parte de la empresa, en la que se detallen las razones de lo sucedido, las medidas correctivas a implementar y la posibilidad de un resarcimiento.
El episodio vuelve a poner en agenda la necesidad de controles más estrictos sobre las excursiones de alta montaña, especialmente en zonas de condiciones extremas como el Balcón de Pissis, donde la planificación, el equipamiento y la experiencia no son opcionales, sino requisitos indispensables para resguardar la integridad de los visitantes.
Fuente: San Fernando Digital

